
El artículo relata la fuerte polémica generada en Colombia luego de que el presidente Gustavo Petro reprendiera públicamente a un general del Ejército durante un evento oficial en Cali. El hecho provocó reacciones inmediatas en distintos sectores, especialmente en el ámbito político y militar.Uno de los pronunciamientos más duros fue el de Germán Rodríguez, mayor retirado de la Infantería de Marina y senador electo por Salvación Nacional, quien calificó el episodio como “la mayor humillación” hacia un miembro de la fuerza pública. A través de sus redes sociales, el exmilitar criticó directamente al mandatario, asegurando que el verdadero problema no es el regaño en público, sino que Petro sea el comandante supremo de las Fuerzas Militares, afirmando que el respeto no se impone, sino que se gana.Rodríguez también aprovechó para lanzar cuestionamientos políticos más amplios, incluyendo críticas al senador Iván Cepeda, a quien señaló como posible continuador del proyecto político de Petro, sugiriendo que el país ya experimentó ese tipo de liderazgo con un presidente proveniente del M-19.Además, el senador electo recordó que ya había cuestionado al Gobierno anteriormente, incluso mediante un derecho de petición al Ministerio de Defensa, en el que pidió aclarar denuncias del propio presidente sobre posibles infiltraciones de grupos armados ilegales dentro de las Fuerzas Militares. En ese contexto, exigió transparencia, solicitando que se revelen nombres y pruebas concretas, o que se desmientan dichas afirmaciones para proteger el honor de los uniformados.El origen de toda la controversia fue un momento ocurrido el 7 de abril de 2026 durante un evento de formalización minera en Cali. Allí, Petro se dirigió de manera directa al general Juan Oduber Rendón Pérez, comandante de la Tercera Brigada, con una frase contundente: “Usted me tiene que escuchar, ¿me entiende?, porque yo soy su comandante”. Este llamado de atención, realizado en público, generó incomodidad y sorpresa entre los asistentes.Durante el mismo evento, el presidente también afirmó que existe una lista de generales bajo investigación por presuntos vínculos con mafias relacionadas con la explotación ilegal de oro, lo que elevó aún más la tensión en torno a la cúpula militar.Sin embargo, posteriormente se conoció que el general Rendón no estaba desatendiendo el evento, sino que se encontraba monitoreando en tiempo real un operativo militar en Jamundí, contra disidencias de las FARC lideradas por alias “Iván Mordisco”, en el cual dos soldados resultaron heridos. Tras el incidente, el oficial explicó la situación al presidente y ofreció disculpas por el malentendido, mientras que Petro expresó su solidaridad con los militares afectados.En conclusión, el episodio no solo evidenció un momento de tensión entre el jefe de Estado y las Fuerzas Militares, sino que también reavivó el debate político sobre el liderazgo de Petro, el respeto institucional y la relación entre el Gobierno y la fuerza pública en Colombia.

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